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Uno de los aspectos que llama más la atención al intentar explicar las razones del éxito de este libro es que, siendo su protagonista un militar de carrera, los asuntos tratados despiertan un gran interés no entre profesionales de las fuerzas armadas sino entre lectores del mundo empresarial. Este aspecto, que llamará la atención de algunos, puede ser muy bien el hilo conductor de nuestro prólogo. Powell, a través del autor del libro, habla de sus experiencias vitales y de ellas extrae las reglas que condicionan la actuación de un buen líder. En el libro analiza asuntos de mucha importancia para una buena dirección y para quienes tengan, o pretendan, ocupar puestos preponderantes en organizaciones estructuradas que buscan alcanzar algún tipo de objetivo. Ya a lo largo de los distintos capítulos, se va trazando un paralelismo entre la problemática militar y la de dirección de empresas. Evidentemente, y es el aspecto en el que más profundiza, la semejanza más clara es que, tanto en el ejército como en las empresas, la referencia básica de la dirección es el manejo de las personas y su integración en los objetivos generales del grupo. Pero hay algunos cambios recientes en el mundo de los negocios que acercan mucho más lo militar a lo empresarial. En el escenario empresarial tal vez el cambio más dramático que se ha vivido en las últimas décadas es el aumento exponencial del número de competidores que, en cada sector de negocios, aspira a quedarse con una parte de los clientes. Hace unos años las empresas lo tenían relativamente fácil, estudiaban las necesidades y/o deseos de los clientes potenciales y, si las satisfacían bien, el éxito estaba casi asegurado. Hoy ya no es así, los clientes tienen una gama tan grande entre la que escoger que con satisfacer sus necesidades y/o deseos no es suficiente para que una empresa tenga éxito, hay muchas que lo hacen. Hay que satisfacerlas; pero mejor que las demás. Al mismo tiempo la economía se ha globalizado obligando a las empresas a internacionalizar su actividad y, a su vez, esa internacionalización ha provocado un efecto multiplicador, una verdadera explosión, en lo que se refiere a ofertas disponibles. Pero esa explosión de ofertas que desde la perspectiva de los clientes puede llegar a confundirles, desde la perspectiva de las empresas se ha transformado en una competencia de unos contra otros sin “tregua ni cuartel”: hoy se puede decir que todo el mundo intenta quitarle los clientes a todo el mundo en todo el mundo las 24 horas del día y los 365 días del año. Para cada cliente potencial con una necesidad o un deseo a satisfacer, hay una multitud de oferentes que pueden resolver el problema de forma parecida o, incluso, igual. La tecnología se ha democratizado, cualquier competidor con recursos puede estudiar las necesidades y/o deseos del cliente y ofrecerle productos que le satisfagan plenamente. El mejor producto, la creatividad más original o campañas de publicidad importantes, no garantizan el éxito. Son condiciones imprescindibles; pero no son suficientes. Hay demasiadas ofertas, demasiados productos, demasiadas empresas, demasiadas imágenes corporativas; estamos en una sociedad muy exigente y terriblemente competitiva. Cada vez es menor la posibilidad de encontrar necesidades insatisfechas y el éxito depende de la habilidad para mantener las cuotas de mercado conseguidas y captar una parte de las que ya están en manos de la competencia. El problema a resolver cada día es: cuidar a los clientes que tenemos y tratar de quitarles algunos a nuestros competidores. Aquella relación exclusiva es ahora un triángulo amoroso; Empresa/Clientes/Competencia. Se acabó lo de preocuparse sólo por el cliente, en nuestros días y en el futuro la empresa debe orientarse al competidor. Además de buscar una mejora, debemos tratar de complicarles la vida a nuestros competidores. Buscar puntos débiles en las posiciones de la competencia y lanzar ataques en esos puntos. De eso se trata. Finalmente, insistir en la importancia que tienen los individuos en el buen hacer de las organizaciones. Las empresas sólo existen en tanto en cuanto hay un entorno que las hace personas jurídicas, con obligaciones y derechos dentro de un contexto legal; pero sólo pueden actuar a través de las acciones de sus responsables físicos, es decir personas, seres humanos. Por eso, y Powell lo destaca de una manera casi machacona, prestar atención y dedicar interés a esos seres humanos y demostrarles que lo que piensan, lo que hacen lo que sienten es una actividad a la que el Jefe debe dedicarle una atención especial porque ello constituye, sin género de dudas, una de las claves fundamentales de un liderazgo eficaz. |
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Colin Powell. Los secretos para ser un lider Cambiar antes de que le obliguen... Informar sobre los planes... El libro proporciona coherentes soluciones acerca del liderazgo. Se examinan los principios que motivan a CP y se muestra como le pueden ayudar a guiarle a través de cualquier situación. Se dibuja su perfil, el mismo que le ha llevado a que el error no es una opción.
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